Como en
todas las grandes ciudades, en León existe diversidad cultural y social. Muchos
residentes tienen estilos alternativos de vida. No es que las autoridades
oficiales persigan a las personas con preferencia sexual homosexual, e incluso
en plena zona peatonal de León-en medio de templos y altares religiosos-, bares
y discotecas son exclusivas para ellos, pero de ninguna manera hablar de
legalizar las bodas entre personas del mismo sexo.
Pese a que
la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha avalado las bodas gay para todo el
país, a partir de su legalización en el Distrito Federal, en el Congreso local,
ni los liberales del PRI, ni los progresistas del izquierdista PRD estatal han
pretendido importunar al conservador Partido Acción Nacional para legislar
sobre el asunto. En contraste, en el vecino estado de Jalisco, tanto o más
conservador que Guanajuato, el mes pasado se ha legislado el matrimonio gay.
Sin embargo,
eso no ha sido impedimento para la primera boda gay en esta ciudad, legal, de
dos mujeres. La pareja leonesa se había amparado para tener derecho a su legalización
como matrimonio, pues el Registro Civil lo había rechazado hace seis meses,
obteniendo dictamen favorable del juzgado tercero de distrito, de jurisdicción
federal, con sede en León.
En tanto, la
Iglesia Católica rechaza tal matrimonio pues, a su juicio, en la ley divina
sólo existe el matrimonio entre un hombre y una mujer.
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