viernes, 16 de julio de 2010

Bicentenario de México: ¿celebración desechable?

Mamut lanudo en Expo Bicentenario, Silao, Guanajuato.
Pabellón del Mañana. Pabellón de la Memoria. Exposición del Planeta y Cambio Climático, Estatua “La Victoria Alada” con un costo de 39 millones de pesos sólo esta pieza, forman parte de la escenografía final, luego de muchos cambios en los planes y ya con la presión del tiempo encima, al cuarto para las doce, con la cual el gobierno federal, con la representación del propio presidente Calderón, celebrará el Bicentenario de la Independencia de México, en el estado de Guanajuato, sitio donde en 1810 el cura Miguel Hidalgo y Costilla comenzó la lucha independentista contra España.

Pero no será en Dolores Hidalgo, la cuna, el pueblo olvidado ahora en la celebración, sino en un amplio solar, al pie del Cerro del Cubilete, con la estatua de Cristo Rey a lo alto del monte, justo al lado de la carretera de cuota Silao-Guanajuato.

La apertura oficial de los festejos será el 17 de julio, para terminar en noviembre, justo para celebrar también el centenario de la Revolución.

Se gastaron más de mil quinientos millones de pesos para construir y montar los escenarios, no escatimando en costos, que los criticados organizadores insisten que se trata de recursos federales. A fondo perdido, pues, cuasi regalo para festejar, dicen.

Sin embargo, los organizadores tienen un serio dilema: al terminar los festejos, ¿qué uso le darán a las instalaciones? Desde ahora, muchos pronostican que serán un elefante blanco.

¿Bicentenario Disney? No, Bicentenario desechable.

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