La irrupción de los nuevos partidos Podemos y
Ciudadanos, en el espectro político de España, se ha manifestado con fuerza en
las elecciones autonómicas y municipales del domingo pasado, logrando el tercer
y cuarto lugar nacional, amenazando a los dos grandes partidos tradicionales, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, inmersos desde hace tiempo en severos problemas de credibilidad.
Además, las candidatas de
coaliciones políticas no tradicionales, Manuela Carmena y Ada Colau, ambas activistas sociales, se
colocaron a tiro de piedra para gobernar Madrid y Barcelona, respectivamente,
las dos mayores ciudades.
Por lo visto el 24M,
España, donde votó casi 70% del padrón electoral, cruzó su puente sobre aguas
turbulentas y saldrá fortalecida como nación, con la oxigenación de su clase
política.
¿México? No puede decirse
lo mismo del proceso electoral 2015 de nuestro país-a 10 días-, donde el
electorado no sólo no tendrá opciones nuevas sino que, en muchos casos, tendrá que votar por los políticos de siempre, desprestigiados y desacreditados,
además de sus hijos e hijas.
Aunque los partidos políticos mexicanos, en mi opinión, cuentan con diferentes grados de deterioro institucional, reciben las mismas canonjías y prebendas con cargo a los contribuyentes.
Contrario al caso español,
en México los Ciudadanos no Podemos debido a que no importamos para la clase política, excepto sólo un día cada tres y seis años.
Recuerdo un tuit de la admirada Manuela Carmena, nueva alcaldesa de Madrid, quien invitaba a votar el
24M: “Los políticos nos han quitado casi todos nuestros derechos, excepto uno,
el del voto. Úsalo y recuperarás los demás.”
Eso en la Madre Patria. En
México, ir a votar constituye un alto riesgo; en lo que va del presente proceso ha habido reportes de 70 incidentes graves contra personas relacionadas con él y 19 muertos.
Además, un voto en las actuales circunstancias es, en algunas regiones del país, cuasi similar a pagar después de haber recibido una violación tumultuaria, en medio de la burla y escarnio de ellos, quienes usufructúan el proceso.
Además, un voto en las actuales circunstancias es, en algunas regiones del país, cuasi similar a pagar después de haber recibido una violación tumultuaria, en medio de la burla y escarnio de ellos, quienes usufructúan el proceso.
En mi caso, paso a eso y
prefiero hacerme a mí mismo una cesión del derecho de votarlos, por mi derecho
a botarlos, en relación a la elección legislativa.
En cuando a la elección por la alcaldía, aún sigo deshojando la margarita sobre votar o botar.
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