jueves, 28 de mayo de 2015

País: Elecciones 2015 ¿votarlos o botarlos?



La irrupción de los nuevos partidos Podemos y Ciudadanos, en el espectro político de España, se ha manifestado con fuerza en las elecciones autonómicas y municipales del domingo pasado, logrando el tercer y cuarto lugar nacional, amenazando a los dos grandes partidos tradicionales, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, inmersos desde hace tiempo en severos problemas de credibilidad.

Además, las candidatas de coaliciones políticas no tradicionales, Manuela Carmena y Ada Colau, ambas activistas sociales, se colocaron a tiro de piedra para gobernar Madrid y Barcelona, respectivamente, las dos mayores ciudades.

Por lo visto el 24M, España, donde votó casi 70% del padrón electoral, cruzó su puente sobre aguas turbulentas y saldrá fortalecida como nación, con la oxigenación de su clase política.

¿México? No puede decirse lo mismo del proceso electoral 2015 de nuestro país-a 10 días-, donde el electorado no sólo no tendrá opciones nuevas sino que, en muchos casos, tendrá que votar por los políticos de siempre, desprestigiados y desacreditados, además de sus hijos e hijas.

Aunque los partidos políticos mexicanos, en mi opinión, cuentan con diferentes grados de deterioro institucional, reciben las mismas canonjías y prebendas con cargo a los contribuyentes.

Contrario al caso español, en México los Ciudadanos no Podemos debido a que no importamos para la clase política, excepto sólo un día cada tres y seis años.

Recuerdo un tuit de la admirada Manuela Carmena, nueva alcaldesa de Madrid, quien invitaba a votar el 24M: “Los políticos nos han quitado casi todos nuestros derechos, excepto uno, el del voto. Úsalo y recuperarás los demás.”

Eso en la Madre Patria. En México, ir a votar constituye un alto riesgo; en lo que va del presente proceso ha habido reportes de 70 incidentes graves contra personas relacionadas con él y 19 muertos. 

Además, un voto en las actuales circunstancias es, en algunas regiones del país, cuasi similar a pagar después de haber recibido una violación tumultuaria, en medio de la burla y escarnio de ellos, quienes usufructúan el proceso.

En mi caso, paso a eso y prefiero hacerme a mí mismo una cesión del derecho de votarlos, por mi derecho a botarlos, en relación a la elección legislativa.

En cuando a la elección por la alcaldía, aún sigo deshojando la margarita sobre votar o botar.

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