El periodista mexicano residente en EE.UU., Jorge Ramos, ha sido
expulsado del salón en Dubuque, Iowa, en donde Donald Trump ofrecía una conferencia
de prensa, cuando aparentemente el periodista de Univisión intervino sin que
hubiese correspondido su turno. ¡Siéntese! ¡Regrese a Univisión! dijo Trump, al
tiempo de ordenar que un agente de seguridad lo empujara a la salida, ante el silencio de los demás periodistas en el lugar, quienes ni se inmutaron.
Sin embargo, aunque Ramos regresó al evento e hizo sus cuestionamientos, su incisivo trabajo periodístico ha sido hoy música celestial para el empresario
que pretende obtener la candidatura del partido republicano a la presidencia de
Estados Unidos.
Trump ha obtenido más notoriedad por este incidente, lo cual
beneficia a su campaña. Está claro que está en contra de la inmigración ilegal
a su país, pero se equivoca rotundamente en tener como objetivo primordial a
los mexicanos, los cuales no representan la totalidad ni son los más representativos
inmigrantes ilegales.
Pese a tener escasas posibilidades de convertirse en presidente,
pues de acuerdo a las encuestas la
demócrata Hillary Clinton es la gran favorita para suceder a Barack Obama,
Trump está despertando peligrosamente el sentimiento xenofobico de una parte de
la población estadounidense y ya han comenzado a presentarse agresiones físicas
a mexicanos en su territorio debido a ello.
De acuerdo a estadísticas del Departamento de Estado, más de un millón de estadounidenses radican en México y 150 mil cruzan diariamente la frontera entre ambos países, cuya longitud alcanza 3 mil kilómetros.
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