lunes, 1 de septiembre de 2014

Kane vs. Kane: El origen del retiro del aire de Ferriz de Con

Desde los inicios de la humanidad, los mensajeros han sido fundamentales para la comunicación entre emisor y receptor, sobre los acontecimientos. Las pinturas rupestres, en la prehistoria, hasta los jeroglíficos de las primeras civilizaciones, constituyeron una forma de comunicar. En la leyenda griega, el mensajero Filípides corrió desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre los persas y cayó exánime.

Pero ¿qué pasa cuando los mensajeros riñen? Nada extraordinario, aunque por lo menos animan el cotarro y sirven como cotilleo.

Por ejemplo, Charles Foster Kane, periodista colérico, personaje principal de la cinta El Ciudadano Kane (RKO Pictures, 1941), editor del Inquirer, arengará a sus empleados a competir contra el Chronicle en la búsqueda de la noticia.

En consecuencia, en la realidad, la primer gran y publicitada riña entre mensajeros, debe haber sido la del magnate de la prensa William Randolph Hearst contra el actor y  director megalómano, Orson Welles, con tan sólo 25 años de edad, cuando éste filmó la película El Ciudadano Kane, pues el personaje  principal parecía totalmente basado en la vida de aquél.  

Ahora veamos lo que sucede últimamente en México: algunas reyertas entre los mensajeros, sean adoradores o disidentes del reino priista, quienes lejos de mantener discreción, por aquello de que la ropa sucia-del gremio-se lava en casa, han llamado la atención pública dejando en segundo término, a menudo, la esencia del mensaje.

No esconden la antipatía, todo lo contrario. Es el caso de Aristegui, quien expresaba que aunque no contaba en absoluto con su simpatía, pese a que habían sido compañeros de trabajo, Pedro Ferriz de Con, de acuerdo con las señales de los motivos de su despido de grupo Imagen, habría sido el primer “despeñado”, juego de palabras en alusión presidencial.

Al mismo Ferriz de Con, el periodista de Milenio, Carlos Marín, le endilgaba, hace años, el lapidario insulto de “mercachifles”, cuando aquél estaba en su mejor momento como mensajero.

La propia Aristegui ha sido cuestionada una y otra vez por Televisa, casa matriz de mensajeros para el reino priista por excelencia, debido a su línea editorial, inquisidora, versus los presuntos nexos que unen a la televisora con el gobierno.

Por su parte, el periodista de Milenio y Televisa, Ciro Gómez Leyva, también se ha unido al cuestionamiento a la labor de Carmen, expresando su rechazo a “su actitud pavorrealesca”. De pavorreal, pues.

Además,  el mismo Gómez sentenció que a dicha mensajera “lo que le duele es nuestra información.”
Aristegui, por su parte, le contestó duramente con el ya conocido mensaje “tres veces no”, en You Tube.

Y a Televisa, Carmen le ha respondido con bofetadas con guante blanco, leyendo sus misivas en su espacio y agradeciendo que en los altos mandos de la televisora se interesen por su trabajo.

Así las cosas entre mensajeros autóctonos, quienes podrán destrozarse entre sí, pero jamás hacerse daño.

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