lunes, 9 de febrero de 2009
Sucesos urbanos: Cuando la belleza mata
Sandra, una risueña y jovial veinteañera acudió al hospital de especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social de esta ciudad para una rinoplastia que sería sencilla, le dijeron, pues necesitaba una pequeña corrección del tabique nasal, y de paso, una mejoría estética no vendría mal, pensó para sí. Tenía una visión de su futuro optimista y prometedor.
Para su infortunio, en la cirugía todo se complicó desde el primer momento, según la versión médica, porque la anestesia le provocó una fuerte reacción en sus órganos y murió en el quirófano. Ahora los cirujanos están siendo demandados penalmente por negligencia médica, y públicamente se confirma la pésima imagen del I.M.S.S.
Poco antes, Susana, una atractiva madre de dos hijos, casi en sus treinta, se sometió a una innecesaria liposucción-en opinión de amigos y familiares- con resultados funestos, pues el cirujano de la clínica privada que la practicó le perforó el hígado y falleció de inmediato.
En la intervención judicial, el juez que recibió el caso suspendió la licencia del médico por sólo dos años, pero evitó ir a prisión mediante el pago de una fianza.
En algunas ocasiones, la belleza mata.
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