Noche de zapping: por un "accidente digital", o sea sin querer, el control de la televisión me llevó al Canal del Congreso, el miércoles 21. Era poco más de la medianoche y la "función" llamó de inmediato mi atención.
Al ver a los diputados en el recinto, me vino a la memoria la película Los Guerreros, un film que aborda el tema de las pandillas neoyorquinas, enfrentadas entre sí y cada una "defendiendo su territorio". Pude ver en vivo cuando los petistas invadieron la tribuna principal con el objetivo de que no se efectuara la sesión. Su escaso número frustró su plan, pues descuidaron el presidium, aunque siguieron en control del podium de discursos.
Acto seguido, comenzó la discusión y, de manera inusual, los representantes de cada partido político expresaron su posición, desde su curul. Sin embargo, poco importaban sus argumentos, pues era difícil escucharlos por los gritos estentóreos de los diputados de todas las fracciones (¿o debo decir facciones? ) políticas.
Ingredientes de toda película los hubo: argumento, el alza de impuestos que cargaremos
los contribuyentes para sostener la costosa burocracia; suspenso, porque era el último día (ya madrugada) para modificaciones fiscales; actuaciones estelares, las de unos cuantos diputados que imprimieron el dramatismo, sudor y algunas lágrimas; extras, todos los demás diputados, del montón, que suman 500 en total; final feliz, al aprobarse el alza de impuestos que pedía el gobierno calderonista.
De cualquier manera, los premios Oscar la descartarían en la primera selección, por sobreactuados.
Moraleja: si la viabilidad y desarrollo de México dependen del Congreso, éste país se encuentra en muy serios problemas.
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