La sucesión estatal está desatada.
Como hydra de mil cabezas, cada día sale a la palestra pública un nuevo pretendiente panista al puesto de gobernar el estado cuna de la independencia. Más de uno de ellos, ha declarado que la disputa presidencial su partido la da por perdida, por lo cual toman como premio de consolación la silla estatal del Paseo de la Presa en Guanajuato, Gto.
Hasta hoy ocho funcionarios públicos han externado tal pretensión, combinando simultáneamente el activismo de su precandidatura con su labor oficial, en virtud, como ha sido costumbre, que en la política nacional todo es posible.
Saben de antemano que el PAN difícilmente perderá las elecciones guanajuatenses, a menos que haya una escisión dentro del panismo, por la manifiesta debilidad de sus opositores, el PRI, poderoso nacionalmente pero marginal en el estado y PRD, que no pinta en el panorama.
Nombres: José Ángel Córdova, secretario de salud federal; Humberto Andrade, Ricardo T. Origel, Luis Alberto Villarreal, Senadores los tres; Javier Usabiaga, diputado; Ricardo Sheffield, alcalde de León; Gerardo Mosqueda y Miguel Márquez,ambos secretarios de carteras estatales, éste último, ”delfín” del gobernador Oliva.
Más lo que se acumule esta semana. Todo indica que no será tersa la contienda interna.

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