viernes, 16 de septiembre de 2011
EL GRITO DE DOLORES
1810.El virreinato de la Nueva España, hoy México, después de tres siglos de conquista española, contaba con seis millones de habitantes, de ellos sólo cuarenta mil españoles, un millón de criollos y la mayor parte indígenas, mestizos y negros.
Los españoles acaparaban los puestos públicos, en detrimento de los criollos y mestizos, quienes no tenían ninguna influencia en la vida política. Mucho menos importancia tenían las otras razas.
Ignacio Allende, criollo de padre español y madre criolla, junto con los hermanos Juan e Ignacio Aldama, todos nacidos en San Miguel El Grande serían los primeros conspiradores contra los gachupines, como apodaban a los españoles peninsulares. En la casa de Allende se reunían en secreto disfrazadas de tertulias de sociedad. Entre el selecto grupo de invitados se encontraban doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa de El Corregidor de Querétaro y a principios de 1810 Allende hizo partícipe de sus ideas independentistas al Cura párroco de Dolores, Don Miguel Hidalgo, quien se convertiría en poco tiempo en el jefe del movimiento.
Hidalgo era de estatura mediana, hombros algo caídos, moreno de ojos verdes, usaba el cabello largo entrecano y era algo calvo. En 1810 tenía 57 años de edad, y era robusto.
La conspiración habría sido descubierta por el Corregidor de Querétaro, quien se lo comunicaría a su esposa doña Josefa y la encerró con llave, sabiendo que simpatizaba con la causa. Entonces esta dama le avisó a su vecino Ignacio Pérez, aliado también de Allende, a través de la cerradura de la puerta, y Pérez corrió hasta San Miguel a avisarles que debían dar el golpe pues habían sido descubiertos.
En la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810, Allende y Aldama llegaron a la casa de Hidalgo para notificarle la situación, y éste decidió que no había otro recurso más que comenzar la rebelión. La primera acción que realizó Hidalgo consistió en liberar a los presos de la cárcel del pueblo y acto seguido se dirigió a su iglesia a donde habían acudido muchos campesinos a oir la misa, pero en vez de la misa escucharon la arenga de Hidalgo, que se conoce desde entonces como el Grito de Dolores, que iniciaba la lucha independentista del México actual.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradezco de antemano sus comentarios