sábado, 16 de marzo de 2013

Refugiados polacos: Solidaridad y compasión leonesa

Niños refugiados en Santa Rosa por la guerra(1943).

En septiembre de 1939,  la Alemania de Adolfo Hitler invadió a su vecina Polonia y con ello se inició la Segunda Guerra Mundial. Miles de los habitantes del país huyeron hacia países neutrales, fuera del continente europeo, para salvar sus vidas ante los estragos de la guerra y de la persecución nazi, especialmente dirigida contra los judíos. Lugares de refugio fueron determinados sitios de la India y de Persia, hoy la república de Irán, bajo los auspicios de la Cruz Roja Internacional y la oficina de las Naciones Unidas para los refugiados.

Los polacos llegaron a León en 1943, procedentes  de campos de refugiados ubicados en la India e Irán , directamente a la comunidad ejidal de Santa Rosa Plan de Ayala, al sur de la ciudad, por un convenio entre el presidente de México, Manuel Ávila Camacho y el Primer Ministro de Polonia en el exilio, Wladislaw Sikorski, con la intervención del gobierno de Estados Unidos, en ese entonces presidido por Franklin D. Roosevelt y organizaciones de exiliados polacos en el vecino país del norte, quienes se encargarían de su  manutención.
  
Fueron 1,453  los hombres, mujeres, niños y niñas polacos refugiados, algunos de ellos de religión judía y la gran mayoría cristianos.

La vida campirana en Santa Rosa curó las heridas físicas y psicológicas sobre todo de los niños y niñas  en orfandad, quienes predominaban en el grupo. De inmediato se orientaron a  acciones productivas como la siembra de hortalizas y granjas de animales domésticos, talleres artesanales y recreativos. También la sociedad leonesa les mostró su solidaridad en esos momentos críticos.

En 1947, una vez terminada la guerra, el gobierno mexicano decidió disolver el campamento, otorgando la residencia a quienes decidieran quedarse en México. Algunos de ellos continúan viviendo en León, junto a sus descendientes.

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