El pecado del padre Villegas.
La jerarquía católica local ha pasado de lo sublime a lo
ridículo en tiempos recientes. Después de haber conseguido la visita del Sumo Pontífice a la Arquidiócesis de León, en 2012, con motivo de la Conferencia
Episcopal Latinoamericana, en este momento ha salido a la luz pública el desliz
mundano de uno de sus pastores más importantes.
Aunque no es el primero ni el último caso de paternidad de un
sacerdote, por la trascendencia del mismo es que ha causado asombro en los creyentes en la iglesia católica.
El rostro del padre Raúl, a la sazón vocero del Arzobispado
de León, ya era familiar para los televidentes leoneses desde hace algunos años,
pues todos los jueves de 8 a 9 p.m., en el Canal de Casa, aparecía en el
programa Vida y Familia, transmitiendo mensajes del Arzobispado a los
feligreses católicos.
Su aspecto bonachón, timbre de voz suave, pausada y evidente
don de gentes atrajo la atención y los telefonemas solicitando su orientación
eran numerosos.
Pero lo que nadie sabía entonces era que el presbítero
llevaba una doble vida, pues de buenas a primeras se habría presentado, hace
dos años, una mujer en las oficinas del Arzobispado, para reportar que había
tenido una hija del padre Raúl, la cual hoy tiene la edad de 9 años.
Pese a la extrema discresión con que la jerarquía
eclesiástica ha abordado el caso, los detalles que han salido a la luz giran en
torno a que el sacerdote fue enviado a un lugar de reflexión espiritual,
ubicado a dos horas de esta ciudad.
Y las pruebas de ADN que le practicaron a la menor han sido
positivas.
La jerarquía eclesiástica ha informado que la niña recibirá
una pensión de 2,500 pesos mensuales (USD 200).
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