El pasado martes, al atardecer, el cielo de esta ciudad,
normalmente de color azul intenso, se tornó de diversos colores, con la
aparición de nubes iridiscentes con tonalidades verdes, rosas y amarillas, las
cuales asomaban por detrás de otras nubes, más grandes y oscuras. Prácticamente
es el estertor de la temporada de lluvias, que este año han sido abundantes en
la región.
El fenómeno natural, con una duración de treinta minutos, de
inmediato ha sido reproducido por los usuarios de las redes sociales, algunos
de los cuales, místicos, o entre broma y broma han atribuido el mismo como un
mensaje divino sobre los tiempos que están por venir.
Otros han argumentado ver diversas formas específicas a las
nubes. Una figura de un león es la más recurrente. Alguno que otro mencionó que
las nubes iridiscentes parecían posarse sobre otra que tenía forma de nave espacial
de plasma, que es aquella de otra dimensión, más avanzada, la cual es
generalmente invisible a la vista de todos.
En fin, por un momento del día, los habitantes han sentido conexión con el universo y con el espíritu divino. Extraordinario.
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