¿Existe lo sobrenatural? Resulta que en la especial condición humana, en
nuestra infancia jugábamos a los fantasmas y nos fascinaban los cuentos de
misterio; pero en la edad adulta, cuando experimentamos-o creemos experimentar-
eso en carne propia, es angustiante.
En mi única experiencia, hace años, después de un día pesado, literalmente
me tumbé en la cama esperando dormir mejor que la víspera, en la que prácticamente
no lo había hecho; había ido a estudiar con compañeros de clase y, para mitigar
el sueño, bebimos café turco que nos preparó la anfitriona. Bebí tres tazas y
sus efectos los padecí cuando regresé a casa, de madrugada y me dispuse a
dormir, sin éxito.
Por ello, en la noche siguiente, totalmente exhausto, me arrojé en brazos de Morfeo. Luego resulta que me
quedé dormido sobre mi espalda pero, de repente, sentí una fuerte opresión en
todo el cuerpo, especialmente en el pecho y cuando quise moverme de posición,
no podía; tampoco podía despertar ni mucho menos hablar para pedir auxilio. Lo más extraño es que percibía lo que sucedía alrededor. Entonces la angustia se
apoderó de mí. En mi desesperación recité el nombre de Dios y me puse a orar,
mentalmente claro, lo cual fue providencial, pues me recuperé, creo que en
segundos, los cuales me parecieron eternos.
Ya con anterioridad había escuchado versiones coloquiales de la “subida
del muerto” como la llaman popularmente y no les había dado crédito hasta
entonces. Así que de esto se trata, pensé después del episodio, aunque con
reservas, pues me inclinaba más a pensar en el factor biológico.
Sin embargo, ahora creo que existe la dimensión espiritual y que ahí
está la explicación a ello. Esto es el milagro de estar vivos, pues podemos
aprender nuevos paradigmas cada día.
Ya que hay cosas que sólo se pueden ver y sentir con el corazón y con el
alma, con este relato inauguro un nuevo tópico para el blog: Místico.
PD. Dulces sueños.

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