México y Colombia son naciones latinoamericanas que, ubicadas en distintas latitudes, parecen tener bastantes similitudes. Una de las cuales consiste en la producción de café y petróleo.
Otra de ellas, muy singular, de nota roja, es la perpetración del
asesinato de un candidato presidencial y cuasi seguro presidente: Luis Carlos
Galán, en Colombia en agosto de 1989 y Luis Donaldo Colosio, en México el 23 de
marzo de 1994.
A ambos los mataron en mítines de campaña electoral, en medio de una
concentración humana desordenada, con impactos de bala.
Por la diferencia de tiempo, de 5 años entre el suceso de Colombia y el
de México, podría establecerse que el suceso de este país ha sido una imitación
de aquel.
En ambos, las complejas investigaciones han determinado la existencia de
un complot para segar la vida de los candidatos.
Sin embargo, tanto en Colombia, a 26 años y México, a 21 años, nadie ha
quedado satisfecho con la justicia.
Caso mexicano: En su discurso de campaña más recordado, dos semanas
antes de su muerte, Colosio había dicho que “Es la hora de reformar el poder;
de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República. Es la hora del
poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México. Es la hora de
hacer, en la buena aplicación de la justicia, el gran instrumento para combatir
el cacicazgo; para combatir los feudos de poder y el abandono de nuestras
comunidades. Es la hora de cerrarle el paso a la corrupción y a la impunidad.”
Soacha, Bogotá, Colombia
Lomas Taurinas, Tijuana, México

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