Felipe de Jesús Calderón fue declarado presidente electo de
México el 5 de
septiembre de 2006, dos meses y 3 días después de la elección, por el Tribunal Electoral, de manera unánime.
Aún fresca en la memoria de todos, la elección presidencial de hace
exactamente 10 años, ha marcado a México y desafortunadamente el país no ha
aprendido de esa experiencia, expresaba años después Luis Carlos Ugalde, a la
sazón presidente del Instituto Federal Electoral.
En 2007, Ugalde sería destituido de esa función y regresó al ámbito
académico, pero sigue siendo hasta ahora un referente de cada elección.
Las campañas de los tres principales candidatos habían sido intensas y
onerosas: según Ugalde, Madrazo gastó 648 millones, López 616 millones y
Calderón 548 millones de pesos.
Sin embargo, el IFE aún desconocía el costo y origen de más de 281 mil spots
transmitidos por los candidatos.
El candidato a vencer, Andrés López, fue quien tuvo más exposición en los medios
electrónicos- Televisa por ejemplo- que los otros candidatos. Pero no participó
en el debate previo a la elección. Sonríe, ya ganamos, fue su slogan. Sin duda,
esas acciones le restaron votos que ganaron sus adversarios.
Mientras que la campaña del Partido Acción Nacional lo expuso como un
peligro para México.
Esa noche del domingo 2 de julio, los mexicanos nos fuimos a dormir con
la incertidumbre de no saber quién sería el presidente, pues Ugalde declaró en cadena nacional que “el programa de resultados preliminares,
por cerrado, no hace posible aún definir al ganador”. Requerían más tiempo y
contar el total de los votos.
Calderón, del PAN, ganó finalmente con el 0.56% de los votos al candidato
de la coalición de tres partidos Andrés M. López Obrador. 233 mil votos
hicieron la diferencia.
Mientras que Roberto Madrazo, de la coalición liderada por el antiguo
gobernante Partido Revolucionario Institucional fue relegado al tercer sitio.
Los estados que más apoyaron a Calderón fueron Guanajuato, Nuevo
León, Estado de México, Ciudad de
México, Jalisco, Veracruz y Puebla. Del centro hacia el norte, pues.
En tanto que los estados que más apoyaron a López Obrador fueron Ciudad de México,
Estado de México, Tabasco, Veracruz, Chiapas, Guerrero. Del centro hacia el
sur.
Sólo en la ciudad y el estado de México obtuvo el 35% del total de su
votación.
Ambos candidatos lograron obtener 15 millones de votos (35%),
descontando la diferencia en favor de Calderón.
Pero lejos de aceptar su derrota, López Obrador, sus políticos afines y sus seguidores
realizaron muchas acciones contra la elección y las instituciones: escaramuzas en el Congreso entre
los diputados de ambos bandos, marchas y bloqueos, siendo el más notable el del
Paseo de la Reforma de la ciudad de México, cuyo campamento en plena avenida duró meses.
Regresando a Ugalde, en su libro “Así lo viví”, publicado en 2010,
expresa cómo funciona el poder público en México, quiénes son los
protagonistas, qué se discute ante la población pero además, qué
es lo que se negocia en privado.
En entrevistas posteriores, Ugalde ha expresado que, hasta la fecha, no
ha salido a la luz pública una sola prueba del supuesto fraude que alegan
López Obrador y sus seguidores.
Además, ha dicho que ha crecido el clientelismo, la compra del voto y
las movilizaciones para el mismo, lo cual demerita la calidad de la democracia.
La sociedad mexicana requiere cambiar, no sólo los políticos, finaliza.
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