The Washington Post publica hoy que hasta la convención de Cleveland, Donald Trump fue un problema republicano, pero tras su nominación formal, se ha
convertido en un desafío que la Nación debe afrontar y superar.
Una presidencia de Trump sería peligrosa para Estados Unidos y para el
mundo, con base en que no cuenta con experiencia
electoral, y no es ningún Dwight
Eisenhower, quien hace 64 años tampoco tenía experiencia pero era astuto,
diligente, humilde y reflexivo, cualidades que no tiene el empresario. Al
contrario, no hay nada en la hoja de vida de Trump que sugiera que podría
funcionar con éxito en la Casa Blanca.
La falta de experiencia la podría superar si la viera como motivación
para hacerlo, pero él no muestra ninguna curiosidad y parece creer que no
necesita ningún consejo. De hecho, es inusual la combinación de su necesidad
extrema con su arrogancia desenfrenada.
Trump ha desarrollado una mentira tras otra a lo largo de su campaña, y
es imposible saber si se convence a sí mismo de sus propias mentiras o sabe que
está equivocado y no le importa. También es difícil saber cuál sería el rasgo
más alarmante en un comandante en jefe.
Dada su ignorancia, tal vez no sea sorprendente que Trump no ofrezca
ninguna coherencia cuando se trata de política. Y lo que ofrece como candidato
es una serie de prejuicios y sentimientos viscerales, como por ejemplo que los
aliados están tomando ventajas de EE.UU., que los inmigrantes están cometiendo
crímenes y robando puestos de trabajo y que los musulmanes odian al país.
Su letanía de victimización ha encontrado eco en muchos estadounidenses
cuyas perspectivas económicas se han estancado. Ellos se merecen un líder, y
respuestas serias a la desigualdad y estancamiento salarial pero el señor Trump
nada positivo tiene para ofrecer, sino sólo oscuras teorías de la conspiración.
Por si esto fuera poco, lo más alarmante es su desprecio por la
Constitución y las normas democráticas no escritas sobre las cuales depende el
sistema de la Nación. Él no sabe lo que está en el documento fundacional.
Cuando un miembro del Congreso le preguntó sobre el artículo 1, que enumera los
Poderes del mismo, Trump contestó que: “Voy a respetar la Constitución ya sea
el número 1, 2, 12 ó 9”. La Constitución sólo tiene 7 artículos.
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