La película del cine silente Metrópolis, del director expresionista alemán
Fritz Lang, cumple 90 años de su estreno, en 1927.
Es una de las pocas películas consideradas Memoria del Tiempo, por la
UNESCO, lo cual resalta su importancia.
Se trata desde luego de una película de ciencia ficción que no pasa de
moda, ambientada en el año 2026,
futurista lucha del hombre contra las máquinas.
También del hombre contra el hombre, en lucha de clases.
En el filme, Metrópolis está dividida en dos sectores, el de la
superficie, representado por las élites, y el subterráneo, literalmente,
representado por los obreros.
El capitalismo cuasi esclavizador está representado por Mr. Fredersen, el
cerebro, que bien podría ser fiel imagen actual de un magnate enlistado en
Forbes. Maneja con mano de hierro la disciplina en la producción, sin
importarle demasiado las condiciones de trabajo que afectan a sus trabajadores,
aunque está preocupado por su posible descontento al observar sus reuniones en
las profundidades con María, luchadora social con gran ascendencia entre ellos.
El socialismo está representado por la rebelión de los obreros,
impulsada por María 2, la falsa heroína que es realmente un robot, a quien un
científico, por órdenes de Mr. Fredersen, con su extraordinaria alquimia, convirtió
en copia malvada de la real María, con el objetivo de desilusionar a sus
seguidores.
Pero el plan sale mal, cuando también entre las élites, María-robot trae
el caos y la perdición.
En el clímax de esta película, la impostora María engaña a los obreros y los
arenga para destruir las máquinas, es decir, su fuente de trabajo y las que
posibilitan la vida de Metrópolis. Después, al ver el desastre causado, las masas la
apresan y le prenden fuego, que al consumirse es descubierto el robot.
Pasado el grave peligro y su viabilidad, la ciudad se salva y se
reconcilian el patrón, Mr. Fredersen con el líder de los obreros y María hace
que se den la mano.
Entre el cerebro y las manos, el mediador ideal es el corazón, afirma
María.
El corazón mediador está representado por Freder, hijo del magnate
Fredersen, a quien éste lógicamente ama y, a su vez, él está enamorado de María.
Por lo cual Metrópolis tiene final feliz.
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Curiosidades de Metrópolis
*En 1927, Alemania contaba con más población que la que tuvo después de
la segunda guerra mundial e incluso en la actualidad, por lo cual las escenas
con cientos de extras son impresionantes.
*Casi inmediatamente después del filme, el mundo conoció importantes
acontecimientos que cambiarían las vidas de millones, como la Gran Depresión de
1929 en los EE.UU. y el surgimiento de Adolfo Hitler, en la propia Alemania.
*La repercusión del filme ha sido constante, hasta la fecha. Por ejemplo,
inspiró al grupo alemán Kraftwerk para su canción We are the robots, de 1978. Y
en 1984, Giorgio Moroder, ícono de la música lanzó un álbum intitulado Metrópolis,
en el cual trabajó al alimón con diferentes cantantes en boga, como
Freddy Mercury y Bonnie Tyler, entre otros.

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