El PRI sigue siendo como Jalisco, cuando pierde arrebata
"Jalisco nunca pierde, y cuando pierde arrebata", es un antiguo dicho de
allá, del occidente. Este domingo, el oficialista PRI perdió la elección en
Coahuila, norte de México y, cuando parecía que por fin habría alternancia en la gubernatura,
según los conteos rápidos, esbirros del actual gobernador del PRI, Rubén
Moreira, se robaron las urnas.
Ahora, la oposición de todos los partidos, unidos, pide la anulación de la
elección ante el máximo tribunal electoral. Inocencia perdida.
Ningún partido político puede ganar solo
Así como Daddy Yankee y Luis Fonsi, Emmanuel y Mijares, Gloria Trevi y
Alejandra Guzmán, Donald Trump y
Vladimir Putin, se han unido para cumplir sus anhelos, en el estado de México,
estropeada joya de la corona, ganó ajustadamente el oficialista PRI con sus partidos
satélites, el Verde y Nueva Alianza. También el novel partido político
Encuentro Social le sirvió de comparsa y escalón.
No hubo nada para los demás partidos, ni para Morena, del populista
López Obrador, a quien muchos daban por ganador con su candidata, la maestra
Delfina, pues compitieron solos.
Así que el estado de México, el más poblado del país, seguirá siendo
gobernado por los mismos de siempre, pese al amplio rechazo popular.
Triunfalismo anticipado igual a menor credibilidad
En el teatro del absurdo de la política mexicana, toda la clase política, con sus respectivos partidos políticos se siguen declarando ganadores, aún sin
haber finalizado los conteos oficiales.
Al parecer desconocen las matemáticas, pues no hay el mínimo rubor en su
triunfalismo y, quizá debido a ello, la participación electoral apenas llega a
la mitad del padrón. Pocos les creen.
Y ya, hasta aquí, la reseña de la elección del domingo 4 a la fecha. Última antes de la elección presidencial del 2018. Salvad vuestras almas.
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