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| Mario Delgado, jefe de diputados del oficialismo y Axel Kicillof. |
El gobierno
de México ha proclamado no sólo su rechazo al neoliberalismo,
sino incluso su muerte, lo cual anunció el presidente López Obrador desde el
día de su toma de protesta.
El modelo
neoliberal significa mínima o nula intervención del Estado en la economía, siendo los
mercados quienes la regulen, en medio de la libertad individual de los
ciudadanos.
Se implementó en el país a partir de 1985, luego de dos períodos presidenciales nacionalistas, populistas y
demagógicos consecutivos, como fueron los de Luis Echeverría y José López Portillo, quienes
gobernaron de 1970 a 1982 y dejaron una profunda crisis financiera, con una deuda externa monstruosa, mega devaluación de la
moneda y la banca estatizada.
Pese a ello,
ahora, convenientemente, el Presidente y sus huestes políticas esparcen la
connotación negativa del concepto neoliberal, en un país cuya población o no
tiene memoria o está muy poco ilustrada sobre el tema.
Sin embargo,
lo que sí continuaría este gobierno, aparentemente, a diferencia de los años setenta, es con la ortodoxia
económica, que prometió; esto significa que no se endeudaría alegremente, tratando de cuidar
que no haya déficit excesivo y respetaría la autonomía del Banco de México.
Dicho lo
anterior, el gobierno, a 10 meses de haber ganado la elección, está buscando
alternativas al neoliberalismo, según lo ha manifestado Mario Delgado, jefe de
los diputados de la coalición mayoritaria gobernante, en la recepción al
argentino Axel Kicillof, ex ministro de Economía del gobierno de Cristina
Kirchner.
El tour Kicillof
ha incluido, además, las secretarías de Economía, Trabajo, Función Pública, así
como el Senado, donde fue recibido calurosamente por sus titulares.
También, el
argentino hizo escala en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el
programa de televisión restringida de Carmen Aristegui, convertida ahora en
vocera de la llamada cuarta transformación. (Risas mías ahora.)
Lejos están sus interlocutores de saber que Kicillof, en su país, genera más rechazo que
aprobación.
Basta leer
las repercusiones que tiene su cuenta de Twitter, en donde la gran mayoría son
insultos que recibe debido a su desastrosa gestión económica, que a tres años de su salida, aún padece el país sudamericano.
En suma, Kicillof, hoy diputado, vino a hacer campaña para su jefa, Cristina Kirchner quien, pese a ser imputada por corrupción, podría presentarse a las elecciones presidenciales argentinas, previstas para el mes de octubre de este año.
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Estos son tuits referentes al tema.
Segunda jornada de reuniones en México. Con @GMarquezColin conversamos sobre la situación política y económica mundial y cómo impacta en nuestros países. pic.twitter.com/1GdqVkRwIn— Axel Kicillof (@Kicillofok) 7 de mayo de 2019
Buena plática con @Kicillofok sobre el futuro de las economías latinoamericanas y las alternativas al modelo neoliberal. ¡Gracias a @JohnMAckerman @Irma_Sandoval y @idanielth por la invitación! pic.twitter.com/PBJ4R1LBah— Mario Delgado (@mario_delgado) 7 de mayo de 2019

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