Un concierto de música mexicana en Guadalajara, Jalisco, (occidente) ha mostrado endiosamiento a las figuras del crimen organizado, jefes del narco, entre eufóricos vítores de los espectadores.
En amplias regiones de la geografía nacional, los grupos delictivos cuentan con sus propios sistemas de cámaras de vigilancia, al estilo Orwelliano.
Recuerdo el caso de ocho pobladores de mi ciudad, a la sazón aficionados al senderismo y caza furtiva, los cuales un sábado muy temprano viajaron hacia Zacatecas, algo distante de su usual recorrido, y ya nunca regresaron al terruño.
En la investigación del caso, se determinó que un grupo delictivo, dominante en la zona, junto a la policía local los interceptó y los ejecutó sin más, aunque sólo un joven alcanzó a escapar y guió la indagación ante las negligentes autoridades locales.
No se encontró a los responsables.
En un país casi Orwelliano como este, los grupos delictivos producen videos para las redes sociales para fijar su postura sobre alguna circunstancia, mismos que son vistos por millones.
La decadencia moral tiene múltiples manifestaciones.
Sin embargo, especialmente el estado de Sinaloa, junto al Pacífico mexicano, ya desde hace tiempo sería coto del "Gran Hermano", y en el transcurso de los recientes seis meses han sido numerosos los casos de personajes de las redes sociales que han sido eliminados del mundo. Uno a uno.
Tal como he escrito en mi post anterior, aunado a la descomposición del régimen gobernante, junto a la decadencia moral de amplios sectores de la sociedad, el horror mexicano es tal que incluso describirlo es muy difícil.
De últimas, pronostico que el régimen culpará a la sociedad de la tragedia humanitaria que es posible vislumbrar en el horizonte.
Video de la apología del narcotráfico realizado este fin de semana en Guadalajara.


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