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Los columnistas Jesús Silva-Herzog Márquez, con "Disputa de mando", y Raymundo Riva Palacio, con "Choque fratricida" coinciden hoy, lunes, en que la continuidad absoluta entre el gobierno de López y este de Sheinbaum es insostenible: Gobernar exige mandar y el mando no se comparte sin fracturas.
¿Veremos pronto la emancipación política de la presidente Sheinbaum o la consolidación de un poder bicéfalo? El desenlace definirá el rumbo de la segunda mitad del sexenio.
Por ejemplo, el reciente affaire del ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, regresando al poder estatal ("por una decisión personal", dijo Sheinbaum) y saliendo del mismo casi en el mismo día, se ha interpretado como que el ex presidente López Obrador estuvo detrás de su regreso.
Ese ridículo episodio ha mostrado que Sheinbaum estaría marcando el alto al ex presidente López, pese a compartir prácticamente la misma ideologia y la misma manera de gobernar.
Otro ejemplo: sus comparecencias matutinas a modo son idénticas.
Y de manera similar a Rocha Moya, hoy lunes ha reaparecido en el recinto legislativo el senador Enrique Inzunza, después de 120 días sin noticias de su paradero, otro de los funcionarios sinaloenses indiciados en la demanda de la Fiscalía de Estados Unidos ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
En efecto, para quien esto escribe, la relación bilateral, económica, diplomática y de seguridad entre los Estados Unidos y México ha entrado en una nebulosa en la cual es difícil precisar el alcance de las decisiones que no toma Washington con respecto a su vecino del sur, y viceversa.
No hay nada definido para nadie, aún, sólo que el tratado de extradición entre ambos países es inoperante a ojos vistos.
Por su parte, Christopher Landau, subsecretario de Estado, y ex embajador de Estados Unidos en México durante el primer mandato de Donald Trump, de 2016 a 2020, ha prometido que el espectáculo de las presiones a funcionarios mexicanos en materia de seguridad y justicia americana pronto daría los siguientes pasos, los cuales serán muy divertidos de observar y, como en el cine, pidió rellenar los recipientes de palomitas de maíz.
Sin embargo, a la fecha no ha pasado nada, y seguimos en ascuas sobre los dichosos siguientes pasos del proceso legal en contra de los carteles del narcotráfico y los funcionarios mexicanos en connivencia con los mismos.
La confusión impera en la relación bilateral y continuará hasta que la administración Trump decida dar el siguiente paso. O no.

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