Impresionado por la oratoria de Felipe Calderón, el periodista Javier Moreno, del diario español El País, en su edición global del domingo 27 de marzo, no duda en elogiar “el relato más honesto que haya escuchado en público de un alto cargo mexicano sobre la responsabilidad del Estado, actual o pasada, en la extensión de la violencia”.
“Para ganar una batalla, tienes que ir a por ella”, reza el titular de la entrevista. En ella, aparece el humor negro y, sarcástico, el presidente cuenta el caso de “cierto gobernador”, quien infructuosamente le ha pedido auxilio para desalojar a los narcos de su estado, cuando ya es muy difícil hacerlo, porque los ha dejado entrar “hasta la cocina”.
Se percibe un Calderón cómodo, dinámico, retador, autosuficiente.
¿Porqué ha debido ser un medio extranjero quien capte al presidente en su mejor discurso?
Por la misma razón a la que, en 1908, Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista estadounidense James Creelman, en la cual señalaba que “México estaba preparado para la transición, en elecciones libres”, afirmación que daba inicio a la revolución, después de la larga dictadura porfirista.
Aunque la “casa” de todos los mexicanos, por momentos, parezca incendiarse en la lucha sin cuartel contra el narco, para Calderón, de la misma manera que habría sido para Díaz, tanto o más importante que el mensaje, ha sido el mensajero, uno de los cinco periódicos más influyentes del mundo.
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