lunes, 16 de mayo de 2011

La maldición esmeralda

El domingo 7 de diciembre de 1997 se jugaba la gran final del torneo de invierno, del futbol mexicano, entre los equipos León versus Cruz Azul en el estadio local. El jueves previo se había realizado el partido de ida en el estadio Azul, situado en la colonia Nochebuena de la capital de la República, terminando el marcador Cruz Azul 1, León 0, con un penalty discutible marcado por el árbitro Armando Archundia, que finalmente abrió paso al triunfo azul que no podía lograr horadar la portería esmeralda, a pesar de jugar éstos con diez hombres, por la expulsión de un jugador leonés.



En el partido de vuelta, la afición leonesa se volcó en apoyo a su equipo, el cual hacía cinco años antes, en 1992, se había coronado campeón por quinta vez. León ha ganado además cinco títulos de copa y un campeonísimo, siendo el primero en la historia del futbol mexicano. Estaban seguros de poder remontar el marcador en su casa y obtener el sexto título de liga. El primer tiempo ha sido muy disputado, sin goles, hasta que en el segundo tiempo Misael Espinoza se hace presente en el marcador a favor de los esmeraldas, para empatar el marcador global a 1.El alarido y aclamación del público que colmaba el estadio con 38,000 espectadores se ha escuchado en media Ciudad, cuasi paralizada a la hora del partido. Termina el tiempo reglamentario y se juegan tiempos extra. En ese año estaba vigente el llamado gol de oro para definir los partidos de futbol en finales, por el reglamento de FIFA.


Carlos Hermosillo, delantero centro cruzazulino había entrado como reemplazo de un jugador en el segundo tiempo normal y lo ha hecho enfundado con una férula que cubría gran parte de sus hombros y costillas, algo claramente infractor del reglamento y del sentido común de todos los que lo veían, menos del criterio del árbitro Arturo Brizio, quien le ha permitido jugar con tal “armadura”.


Continuará en parte II.

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