sábado, 13 de agosto de 2011

S.O.S. de la capital del calzado

Monumento al zapatero e ícono leonés.

Edificio de la Cámara de la Industria del Calzado de León.
El destino alcanzó a la industria zapatera. En diciembre de este año, terminan los aranceles de importación aplicados al calzado chino, establecidos a través de cuotas compensatorias en una reunión bilateral al más alto nivel entre autoridades chinas y de México. Ya el presidente Calderón lo expresaba el lunes 8 en su visita a León para inaugurar el centro de Innovación y Transferencia Tecnológica del Tec: “Es necesario que esta región deje de depender primordialmente de la cadena productiva del cuero-calzado y explore nuevos productos y servicios, por lo que con este parque se desarrollarán tecnologías de la información, aprovechamiento de energías renovables, telecomunicaciones, animación y biotecnología”.

Los directivos del gremio del calzado han interpretado estas palabras cuasi como la lápida para su industria, sumado al hecho de que, en esta ocasión, no tuvo tiempo de atenderlos el primer mandatario.


Los funcionarios federales parecen no comprender, detrás de un escritorio en sus lujosas oficinas en la ciudad de México, que no solamente León, Guanajuato y su área de influencia sufrirá la caída de su productividad y el consecuente desempleo con la entrada libre del calzado chino, porque por lo menos doce estados tienen de manera paralela alguna actividad de producción de calzado. Guanajuato y Jalisco concentran la mayor producción de zapatos del país.


Además no es tan simple decir que los fabricantes actuales se dediquen a otra cosa, pues su industria tiene por lo menos 100 años de establecida. Restan cuatro meses para atestiguar si el presidente y su gobierno abandonan a su suerte a la principal actividad productiva leonesa.

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