viernes, 5 de octubre de 2012

3 localismos de esta ciudad que debería saber

Grandes empresarios comenzaron de zorritas.

Si visita León por primera vez e interviene en conversaciones con personas nacidas y crecidas aquí, tal vez debería conocer el significado de algunos localismos que forman parte del lenguaje cotidiano y cuya peculiaridad radica precisamente en que sólo en ésta ciudad su acepción es diferente y/o complementaria con respecto al diccionario de la Real Academia Española.

Verbigracia: En una conversación que sostenían dos hombres, Juan y José, adultos en plenitud, se escuchó a don José confesar que, cuando aún era un niño, trabajaba de zorrita y le pagaban 10 pesos a la semana. Pero que nadie se escandalice, pues la acepción de zorrita en esta ciudad, es un niño que trabaja en los talleres de fabricación de calzado, generalmente ayudando a su papá, quien le enseña el oficio zapatero.
Cabe hacer notar que el localismo zorrita está paulatinamente en peligro de extinción a causa de la ley laboral que prohíbe el trabajo infantil.

-“Voy a tomar la oruga para ir a casa de mi suegra”, se escuchó decir a una joven, quien llamaba por celular, a la salida de una atestada tienda de regalos. Su expresión no tenía nada que ver con algún insecto, sino con el autobús articulado, de color verde, para 160 pasajeros, que recorre la ruta en carriles confinados del Sistema Integrado de Transporte.

Por último, un bullicioso grupo de estudiantes de preparatoria expresaba, entre juegos y risas “ya hace hambre, vamos a comer guacamayas.”


Pero no se trataba de un ave de colorido plumaje, sino de un alimento ligero, preparado como la típica torta mexicana, que consiste en un bolillo que contiene chicharrón duro de cerdo, jitomate y cebolla finamente picados, rebanadas de aguacate y aderezado con picosa salsa de chile de árbol. Deliciosa.

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