En 1970, León contaba con 365,000 habitantes y medio millón en toda la región; ese
año se realizaba el campeonato mundial de fútbol y una de las principales sedes
fue el Estadio local; la mancha urbana era pequeña y todavía existía la costumbre de que,
en el jardín principal, las mujeres jóvenes caminaran en una dirección,
mientras que los hombres jóvenes caminaban en sentido contrario, para que se
encontraran y comenzara el romance.
Al mismo tiempo, Jeb Bush, quien era estudiante de
español en la Universidad local, y Columba Garnica
Gallo, joven leonesa de grácil figura, se conocieron y enamoraron a primera
vista. Hoy Bush es un posible candidato republicano a la presidencia de EE.UU. en
2016. “Ví su cara y me enamoré. No puedo explicarlo, pero así fue”, ha dicho
Jeb. Se casaron en 1974, por lo que este año cumplieron 40 años de matrimonio.
Por su
parte, todo lo que deseaba Columba era formar una familia y vivir una vida
tranquila, sueño difícil de cumplir por su enlace con un descendiente de una de
las familias dedicadas a la política más activamente de América, los Bush.
Su esposo Jeb
ha sido gobernador del estado de Florida por dos períodos seguidos, de 1999 a
2007, mientras que su suegro, George H.W. Bush, ha sido presidente de EE.UU. de
1989 a 1993; y su cuñado George W. Bush ha sido gobernador de Texas de 1995 a
2000 y presidente de Estados Unidos de 2001 a 2009.
Aunque ella
ha mantenido siempre una discreta participación en la vida pública, siempre lo ha apoyado en su
carrera política, tanto así que Jeb, quien está considerando participar en la
lid presidencial en 2016, ha expresado a sus amigos cercanos que si su esposa
Columba objeta la idea de luchar por la presidencia, no lo hará, pues lo más
importante es su familia.
De acuerdo a
informaciones de prensa, por estos días estaría tomando tal decisión, de la que
su propio hermano George ha dicho que está sobre 50-50 de posibilidades.
Columba y Jeb Bush tienen tres hijos: George,
38, Noelle, 37 y John, 31.
Ella
mantiene aún contacto con sus familiares en México, pues sus raíces y herencia
son muy profundas, tanto que aún le emociona escuchar el Himno Nacional Mexicano.


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