miércoles, 4 de febrero de 2015

País: Un Presidente ávido del aplauso


Quizá por tratarse del relanzamiento de la Secretaría de la Función Pública, el presidente Peña esperaba aplausos. Al término de las públicas funciones artísticas-danza, teatro, ópera- los hay, pensaba para sí. Hasta había ordenado cambiar de sitio a la bandera, indispensable en sus actos pero, en ese, extrañamente endeble, para que la escenografía luciera mejor ante las cámaras.

En dicho acto, ante sus invitados y representantes de los medios de comunicación, el primer mandatario, quien atraviesa severos problemas de credibilidad,  pidió que la dependencia contralora, ahora bajo la dirección de Virgilio Andrade, investigue el presunto conflicto de interés en la adquisición de su casa en Ixtapan, la de su esposa en Las Lomas y la del ministro de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco, aunque analistas políticos han expresado serias dudas sobre la eficacia del nuevo funcionario porque no sería un investigador independiente sino subordinado al ejecutivo.

Al término de este año se tendrían los primeros resultados de las investigaciones, afirmó el nuevo contralor.

Pero lo que ha causado gran revuelo y se ha vuelto viral en las redes sociales, como en Twitter, ha sido la iracunda expresión del presidente, justo al terminar la desangelada presentación: “ya sé que no aplauden”.

La Función Pública del día de ayer, como siempre, no satisfizo a nadie.

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