Quizá por tratarse del
relanzamiento de la Secretaría de la Función Pública, el presidente Peña
esperaba aplausos. Al término de las públicas funciones artísticas-danza,
teatro, ópera- los hay, pensaba para sí. Hasta había ordenado cambiar de sitio a
la bandera, indispensable en sus actos pero, en ese, extrañamente endeble, para que la escenografía luciera mejor ante
las cámaras.
En dicho acto, ante sus
invitados y representantes de los medios de comunicación, el primer mandatario,
quien atraviesa severos problemas de credibilidad, pidió que la dependencia contralora, ahora
bajo la dirección de Virgilio Andrade, investigue el presunto conflicto de
interés en la adquisición de su casa en Ixtapan, la de su esposa en Las Lomas y
la del ministro de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco, aunque analistas
políticos han expresado serias dudas sobre la eficacia del nuevo funcionario
porque no sería un investigador independiente sino subordinado al ejecutivo.
Al término de este año se tendrían los primeros resultados de las investigaciones, afirmó el nuevo contralor.
Al término de este año se tendrían los primeros resultados de las investigaciones, afirmó el nuevo contralor.
Pero lo que ha causado
gran revuelo y se ha vuelto viral en las redes sociales, como en Twitter, ha
sido la iracunda expresión del presidente, justo al terminar la desangelada
presentación: “ya sé que no aplauden”.
La Función Pública del día de ayer, como siempre, no satisfizo a nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradezco de antemano sus comentarios