martes, 17 de febrero de 2015

Séptimo arte: Guanajuato, escenario ideal para el romance

A través de los años, la ciudad de Guanajuato ha sido el escenario ideal para las historias de amor, pues varias producciones cinematográficas relativas al romance han tomado sus señoriales casas, sinuosas calles y coloniales paisajes.

Bugambilia, amorosamente dramática, de época (siglo XIX), producida por Clasa Films Mundiales y dirigida por Emilio Fernández, en 1945, con la recordada primera actriz Dolores del Río en el papel de Amalia de los Robles, bella y rica heredera a quien todos los muchachos de la ciudad pretendían, pero ella se enamorará únicamente de Ricardo Rojas, capataz minero al servicio de Don Fernando, su padre dueño de la mina, quien le prohíbe dicha relación por no ser de su misma clase social.

Ricardo, interpretado por el primer actor Pedro Armendáriz, se va de Guanajuato y regresa por Amalia, después de haber hecho riqueza en otros pueblos mineros, pero sin ser aceptado aún por Don Fernando, quien lo ultima en el momento de recibir la bendición nupcial por el sacerdote.

Meses después, en el juicio de inculpación de Don Fernando, Amalia de los Robles declaraba falsos testimonios a favor de su padre aún a costa de su reputación, para evitar que fuese condenado duramente pero, no pudiendo soportarlo, aquél se suicida ante su mirada atónita y la de todos los presentes.

Con el paso de los días, una solitaria Amalia de los Robles guarda siempre luto y se recluye en su otrora elegante mansión, que ahora luce descuidada y triste. Ahí recuerda a Ricardo, su gran amor finado expresando, mientras tocaba magistralmente en el piano los acordes de Liszt,  que ella también sentía estar muerta. Fin.

Algunas otras películas románticas, cuyo escenario ha sido Guanajuato son:

Un novio para dos hermanas (1967) con la actuación de las españolas Pili y Mili, Fernando Luján, Ángel Garasa y Sara García, dirigida por Luis César Amadori.

El Estudiante (2009), con Jorge Lavat, Norma Lazareno, con la dirección de Roberto Girault.

Y es que sus rincones inspiran al romance, como los túneles, jardines , plazas e iglesias; además el Callejón del Beso, que no puede faltar en sus recorridos por la ciudad, ya que cuenta la leyenda de un amor prohibido para los novios, quienes  sólo podían encontrarse a través de los balcones superiores de dos casas del estrecho callejón.


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