Lorenzo Córdova Vianello,
presidente del Instituto Nacional Electoral, había prometido escribir sus Crónicas Marcianas, una vez terminado el proceso ídem, cuyos resultados finales han sido entregados este viernes.
Pero el académico, de presunta ascendencia europea, seguramente se ha ocupado en ir al
psiquiatra-como también dijo-, afectado por el delirio de persecución de los
indígenas de la Gran Nación Chichimeca; no
importa, pues me he dado a la tarea de escribirlas. De nada.
Un error técnico en la presentación de los resultados en su sede central, con suspensión temporal
de su página web, ha sido el colofón del proceso electoral intermedio más
bizarro de la joven democracia mexicana, después del cual ninguno de los partidos
políticos debería haber descorchado la champaña.
Ha participado menos del
48% del electorado esperado, pese a lo cual-faltaba más- no decae un ápice el
orgullo de los consejeros del I.N.E., mismos que se consideran a sí mismos como
figuras públicas, como Arturo Sánchez en la red social Facebook.
En el contexto de un país
que aterra al mismo Papa Francisco, lo extraño es que alguien en su sano juicio
quisiera gobernarlo; los narco estados-Tamaulipas, por ejemplo- seguirán
siéndolo, pues votaron por la continuidad; Michoacán, tan convulso en los últimos
años, seguirá igual o peor. El profundo sur, Oaxaca, Guerrero y Chiapas están en resistencia y el gobierno parece no darse por enterado. Y así por el
estilo en más de medio país, que cuenta con alertas de viaje para
ciudadanos americanos o canadienses.
Un payaso, un futbolista,
varios actores y actrices de la farándula y varios candidatos independientes
han formado parte del inventario a elegir, además de los militantes
tradicionales de los partidos políticos, para quienes vivir fuera del presupuesto público es vivir en el error.
En la disputa de las
gubernaturas en juego, las joyas de la Corona han cambiado de manos, pues el
oficialista PRI ha perdido en Nuevo León y Querétaro, contra un independiente
llamado El Bronco y el opositor Partido Acción Nacional, respectivamente.
Sin embargo, el dirigente
de éste último, Gustavo Madero, lamentaba haber rubricado el gubernamental Pacto
por México pues, a la vista de los resultados, juzga que la ciudadanía
no los percibe como opción diferente al oficialismo.
Por su parte, la izquierda
se ha escindido más que nunca, pues Morena, el nuevo partido fundado por Andrés
Manuel López Obrador, le ha quitado medio capital político al Partido de la
Revolución Democrática e incluso pelea con fiereza posiciones en su
bastión cuasi único: el Distrito Federal, en donde no caben los dos.
Dos partidos políticos no
alcanzaron el 3% de la votación total, por lo cual podrían perder su registro: el
añejo izquierdista Partido del Trabajo y el novel Partido Humanista, quienes
perdieron quizá por no decir nada para el electorado pese a sus rimbombantes
nombres.
Entonces de los 10 que
teníamos, ya solo quedarían 8. Festejemos los ciudadanos sin partido, nosotros sí
con champaña.
Mientras tanto, Don Lorenzo Córdova sigue en el mullido diván, preguntándose si podrá escapar con bien de las huestes de Toro Sentado.
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