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| Imagen: Cartoon by The Economist |
Este martes inició el primer período ordinario
de sesiones de la 63º legislatura en el Congreso de la Unión. Se fueron los
diputados de la 62º como llegaron, sin ser reconocidos por los electores de sus
distritos, en correspondencia a que una vez que llegan ahí, pocos se acuerdan del
ciudadano.
De acuerdo a encuestas, a ellos y a los senadores sólo 2 de cada 10 mexicanos les tienen
confianza.
Las sesiones de los diputados en el recinto de San Lázaro son
públicas en el Canal del Congreso, lo cual no es obstáculo para que salgan a
relucir peleas y confrontaciones que hacen recordar a las reyertas entre
pandillas urbanas.
Por algo llaman en la clase política a uno de sus rituales
anuales La Noche de los Cuchillos.
Ésta tiene lugar la víspera de la votación
del dictamen del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) en el pleno, el
cual tiene como fecha límite de presentación el 15 de noviembre de cada año.
El PEF es un documento que envía el Presidente, el cual
especifica el monto y destino de los recursos económicos que los Poderes
Ejecutivo, Legislativo y Judicial y las distintas áreas de la administración
pública federal dispondrán durante el año fiscal para realizar sus funciones.
También incluye los montos a transferir a los gobiernos de los estados y
municipios.
Para 2015, el PEF asciende a más de 4 billones de pesos. Sin embargo, para 2016 disminuirá en al menos 400 mil millones de pesos, por
diversos factores, entre los cuales destaca la caída del precio del petróleo
que ha disminuído los ingresos del país.
No hace falta tener mucha imaginación para comprender que La
Noche… asemeja una reunión donde hay un
pastel-ahora más chico- a repartir entre los invitados, en este caso los
representantes de todos los estados mexicanos y de organismos públicos, con la
particularidad de que, de acuerdo al cuchillo que portan y el plato que les
adjudicaron será el tamaño de la porción. Bajo estas condiciones, todos buscan
la obtención de una tajada mayor.
Es una batalla campal soterrada que, hasta ahora, a tiros y tirones ha llegado a buen término y no ha habido necesidad del veto presidencial, pese a la alternancia en el Ejecutivo federal. Pero de acuerdo a la coyuntura del país, todo puede suceder. Esto es México.
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