martes, 1 de septiembre de 2015

País: La noche de los cuchillos

Imagen: Cartoon by The Economist
Este martes inició el primer período ordinario de sesiones de la 63º legislatura en el Congreso de la Unión. Se fueron los diputados de la 62º como llegaron, sin ser reconocidos por los electores de sus distritos, en correspondencia a que una vez que llegan ahí, pocos se acuerdan del ciudadano.
De acuerdo a encuestas, a ellos y a los senadores sólo 2 de cada 10 mexicanos les tienen confianza.

Las sesiones de los diputados en el recinto de San Lázaro son públicas en el Canal del Congreso, lo cual no es obstáculo para que salgan a relucir peleas y confrontaciones que hacen recordar a las reyertas entre pandillas urbanas.

Por algo llaman en la clase política a uno de sus rituales anuales La Noche de los Cuchillos.

Ésta tiene lugar la víspera de la votación del dictamen del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) en el pleno, el cual tiene como fecha límite de presentación el 15 de noviembre de cada año.

El PEF es un documento que envía el Presidente, el cual especifica el monto y destino de los recursos económicos que los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y las distintas áreas de la administración pública federal dispondrán durante el año fiscal para realizar sus funciones. También incluye los montos a transferir a los gobiernos de los estados y municipios.

Para 2015, el PEF asciende a más de 4 billones de pesos. Sin embargo, para 2016 disminuirá en al menos 400 mil millones de pesos, por diversos factores, entre los cuales destaca la caída del precio del petróleo que ha disminuído los ingresos del país.

No hace falta tener mucha imaginación para comprender que La Noche…  asemeja una reunión donde hay un pastel-ahora más chico- a repartir entre los invitados, en este caso los representantes de todos los estados mexicanos y de organismos públicos, con la particularidad de que, de acuerdo al cuchillo que portan y el plato que les adjudicaron será el tamaño de la porción. Bajo estas condiciones, todos buscan la obtención de una tajada mayor.

Es una batalla campal soterrada que, hasta ahora, a tiros y tirones ha llegado a buen término y no ha habido necesidad del veto presidencial, pese a la alternancia en el Ejecutivo federal. Pero de acuerdo a la coyuntura del país, todo puede suceder. Esto es México.

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