El número 68 fue cabalístico para Gustavo Díaz Ordaz, presidente de México de 1964 a 1970: durante su gobierno se suscitó la masacre de Tlatelolco, en 1968, diez días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos. Y falleció a los 68 años, afectado de cáncer, once años después.
En contraste, su sucesor en la presidencia, a quien eligió para
ello, Luis Echeverría, todavía vive, rondando los 100 años de edad. Díaz Ordaz
se manifestaría arrepentido de haberlo ungido, en una época autoritaria y
unipartidista donde los presidentes ponían a su sucesor.
De lo que nunca se arrepintió el presidente Díaz Ordaz fue de
haber ordenado la masacre de Tlatelolco, en la ciudad de México, en la cual un
número indeterminado de personas fueron muertas, el 2 de octubre de 1968.
Meses después, en 1969, con motivo de su informe de gobierno,
dijo asumir íntegramente la responsabilidad política, ética, social y jurídica
de ello, ante el aplauso unánime, de pie, del Congreso de la Unión.
En noviembre de 1970, siendo todavía Presidente, al periodista
Ernesto Sodi Pallares le dijo tener la conciencia muy tranquila, pero evitó responder cuál había sido la mayor pena que tuvo como Presidente.
Y la última entrevista
que dio fue en 1977, cuando fue nombrado embajador de México en España, en la
cual se manifestó orgulloso de su gobierno y especialmente del año 1968.
¿Qué pasó ese 2 de octubre, un día como hoy, hace 47 años? : En
la plaza de Las Tres Culturas, en la cual, siglos atrás, los ancestros
mexicanos realizaban sacrificios humanos, se realizaron unos cuantos
sacrificios más ¿decenas, cientos? Nadie supo la cifra exacta.
En ese entonces, el mundo, especialmente EE.UU., estaba pendiente de la Guerra de Vietnam, por lo cual el suceso mexicano habría sido soslayado por los grandes medios internacionales; y los medios nacionales, controlados, callaron el hecho.
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