En 1939, Orson Welles expresaba haber hecho un gran
daño a la radio.-“Antes de mi obra sobre la invasión de los marcianos, se creía
que era verdad lo que la radio decía. Ahora no.”
Pero, en pleno 2015, quizá la oficina de comunicación del senado mexicano aún no lo sabe pues a fuerza de repetir, millones de veces, en todo el dial su spot de 30 segundos sobre un suave fondo melódico: “El senado de la
República es la casa de todos los mexicanos, donde todos tenemos voz, donde
todos contamos, donde 128 senadores trabajan para aprobar las leyes que ayudan
a construir la democracia”, supone erróneamente que la audiencia lo creerá.
¿Casa de todos los mexicanos? Trate usted de entrar al moderno y oneroso recinto del Paseo de la Reforma en la ciudad de México, para cerciorarse si efectivamente las puertas de “su” casa están abiertas para usted.
¿128 senadores trabajan en armonía?
Nada más falaz, pues son épicas las diatribas y reyertas escenificadas en ese
recinto. Por ejemplo, la senadora Layda Sansores, una de las más aguerridas y
con un lenguaje coloquial que espantaría en cualquier hogar.
¿Usted querría una casa así?
En el siglo pasado, la radio hizo creer a la audiencia que los marcianos
habían llegado a Estados Unidos. En México, apenas acaban de hacerlo también.
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