martes, 22 de diciembre de 2015

Víspera de Navidad


Ha llegado otra Navidad y fin de año más, sin apenas advertirlo, por lo cual el día de hoy, por la mañana, he salido a caminar la ciudad, con el fin de realizar algunas compras de último momento.

De inmediato advierto algo extraordinario: O la Zona Peatonal, con sus plazas Principal y de los Fundadores  han reducido de tamaño al igual que las adyacentes calles y aceras del primer cuadro o la sobrepoblación es tremenda, pensé, al ir esquivando a los apretujados peatones que, como yo, pretendían lo mismo. El colmo es la comercial avenida Miguel Alemán, pues no cabe un alfiler y tengo que andar por el arroyo vial, junto a los vehículos particulares, taxis y autobuses del servicio público que van a vuelta de rueda.
Y entre todos, el verde y repleto Metrobús, a.k.a. la oruga se abre paso a marchas forzadas.
Plaza Principal de León en diciembre.

En estas fechas, la densidad de personas en este perímetro se triplica. Y el tráfico vehicular es un caos ordenado. A la distancia, veo y reflexiono que quizá en los Mercados Aldama y Estrella están regalando algo, por muchedumbres que ingresan y salen con víveres a manos llenas para la cena navideña.

Los puestos callejeros que expenden tacos, tamales y bebidas calientes están a reventar. Acabar con el hambre y la sed es prioridad.  Variados olores invaden el medio ambiente. Desde las sofisticadas fragancias a perfumes importados, o flores recién cortadas listas para regalar, hasta el olor a ajo y cebolla en aceite para guisar alimentos y los humos de los escapes.

Debido a las fiestas, varias calles son cerradas para realizar la vendimia en tianguis, como le llaman en México, o manteros en la Argentina. Ahí expenden toda clase de productos, como aquellos para el Nacimiento del Niño Jesús, como le llamamos en México, o los Belenes en España; además de ropa, juguetes, fruta y dulces para las posadas, que son tradicionales en este país, en las cuales se canta la letanía y, al final, se rompe la piñata y reparten a todos los niños los aguinaldos o bolsas llenas de dulces.

No cabe una persona más en este bullicioso microcosmos pre navideño. Uno más, gracias a Dios. Bendiciones y Felicidades a todos.

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