En 2002, el beso de Vicente Fox, “el Presidente de la derecha”, al anillo papal produjo airadas reacciones entre
los políticos opositores, al igual que en los medios de comunicación plegados a
ellos, tanto del PRI, como de la izquierda.
Por ejemplo, el periódico La Jornada publicó “¿Y el Estado laico?”,
sobre una fotografía que mostraba a Fox besando el anillo del Papa Juan Pablo
II, quien fue recibido como un jefe de Estado, aunque su visita de tres días
fue eminentemente pastoral.
Mientras que El Universal, ahora extremadamente oficialista, publicó “Impacta
el beso de Fox”, abundando en los días siguientes sobre esa 'ilegalidad presidencial.'
Hoy, en 2016, en la reciente visita del papa Francisco, algunos
políticos tanto del PRI como de la izquierda besaron el anillo papal y
saludaron afectuosamente, y las reacciones no fueron tan radicales, o de plano
no hubo reacciones ante esos actos, ni en los medios de comunicación ni en la
clase política. Nadie ha alzado la voz ni ha rasgado sus vestiduras.
Entonces, por lo visto, el papa Francisco y su apostolado han
conquistado a la otrora laica izquierda mexicana, tanto como a la derecha, y al
sempiterno gobernante Partido Revolucionario Institucional. En esta visita, todos querían
ser identificados por su cercanía con el Sumo Pontífice. En otras palabras, hipocresía pura o pura hipocresía.
Réquiem al Estado laico y conste que la derecha no está gobernando.
Réquiem al Estado laico y conste que la derecha no está gobernando.
Papa Francisco en México: Haciendo amor de la nada.


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