La geografía
creó el Yin y el Yang de Norteamérica, con Estados Unidos y México
complementándose, a querer o no, el uno al otro. Algunos optimistas podrán
llamarla sinergia.
De hecho, por
citar un ejemplo, actualmente las más representativas exportaciones mexicanas a
la Unión Americana cuentan con 40% o más piezas originales que provienen de su
país vecino.
Sin embargo,
históricamente el diablo se ha entrometido para tensar las relaciones entre
ambos países, al grado tal que la diplomacia resulta fundamental para resolver
sus diferencias. Al menos eso se pensaba anteriormente, cuando había un embajador
normalmente en Washington, D.C. y la ciudad de México.
Sabido es
que en los Estados Unidos la clase política está inmersa en un juego de
vencidas entre la mayoría republicana en ambas cámaras y el gobierno demócrata.
Así que la demora en aprobar el nombramiento de Roberta Jacobson como
embajadora en su vecino del sur se inscribió en esa circunstancia, pues el
Senador republicano Marco Rubio la había bloqueado durante meses, hasta hace
unos días, en que finalmente ha sido aprobada por el Senado.
Un tuit de
Jacobson del 29 de abril confirma su ratificación: “Encantada de poder
representar a EE.UU. como embajadora en México.”
Desde agosto
de 2015 ese vínculo diplomático se encontraba acéfalo, por el retiro del ex
embajador Tony Wayne.
Jacobson,
quien habla fluido español, experta en política latinoamericana y comercio
multilateral, será la primera mujer embajadora en México, un cargo no exento de dificultades y recelos
a lo largo de la historia y que, a juzgar por las campañas electorales de 2016,
siguen vivas y coleando.
Por ejemplo,
no pasa un día sin que Donald Trump no tenga a México en el centro de sus
diatribas. Para él y no pocos americanos, su vecino del sur es el origen de
todos sus problemas.
Un sentimiento
idéntico pero en sentido contrario persiste en una parte de la población
mexicana, que ve en cada nuevo embajador americano un nuevo Henry Lane Wilson,
quien al principio de la Revolución Mexicana habría conspirado para derrocar a
Francisco I. Madero, primer presidente democrático, hace poco más de un siglo.
Por su
parte, la diplomacia del lado mexicano con respecto a su vecino también da
tropezones, pues recientemente ha sido nombrado un nuevo embajador,
Carlos Sada Solana, en sustitución del anterior embajador Miguel Basáñez, quien
fungió como tal apenas ocho meses.
De acuerdo
al presidente Peña Nieto, el relevo obedece a un cambio de enfoque
diplomático debido a la situación social en los Estados Unidos. “De lo que se
trata es de fortalecer el equipo que está trabajando ante las condiciones que
estamos enfrentando”, en clara referencia al clima hostil contra los mexicanos
por efecto de la elección 2016.
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Encantada de poder representar a EE.UU. como embajadora en #México. Honrada por la confianza y apoyo de @JohnKerry, @POTUS, colegas, familia— Roberta Jacobson (@WHAAsstSecty) 29 de abril de 2016
Felicidades RobertaJacobson @WHAAsstSecty por ratificación como Embajadora de EUA en Méx.Trabajaremos para fortalecer la relación bilateral— Carlos M. Sada (@CarlosMSada) 29 de abril de 2016

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