martes, 3 de mayo de 2016

Mundo: Nuevos embajadores entre México y EE.UU.


La geografía creó el Yin y el Yang de Norteamérica, con Estados Unidos y México complementándose, a querer o no, el uno al otro. Algunos optimistas podrán llamarla sinergia.

De hecho, por citar un ejemplo, actualmente las más representativas exportaciones mexicanas a la Unión Americana cuentan con 40% o más piezas originales que provienen de su país vecino.

Sin embargo, históricamente el diablo se ha entrometido para tensar las relaciones entre ambos países, al grado tal que la diplomacia resulta fundamental para resolver sus diferencias. Al menos eso se pensaba anteriormente, cuando había un embajador normalmente en Washington, D.C. y la ciudad de México. 

Sabido es que en los Estados Unidos la clase política está inmersa en un juego de vencidas entre la mayoría republicana en ambas cámaras y el gobierno demócrata. Así que la demora en aprobar el nombramiento de Roberta Jacobson como embajadora en su vecino del sur se inscribió en esa circunstancia, pues el Senador republicano Marco Rubio la había bloqueado durante meses, hasta hace unos días, en que finalmente ha sido aprobada por el Senado.

Un tuit de Jacobson del 29 de abril confirma su ratificación: “Encantada de poder representar a EE.UU. como embajadora en México.”
Desde agosto de 2015 ese vínculo diplomático se encontraba acéfalo, por el retiro del ex embajador Tony Wayne.

Jacobson, quien habla fluido español, experta en política latinoamericana y comercio multilateral, será la primera mujer embajadora en México,  un cargo no exento de dificultades y recelos a lo largo de la historia y que, a juzgar por las campañas electorales de 2016, siguen vivas y coleando.

Por ejemplo, no pasa un día sin que Donald Trump no tenga a México en el centro de sus diatribas. Para él y no pocos americanos, su vecino del sur es el origen de todos sus problemas.

Un sentimiento idéntico pero en sentido contrario persiste en una parte de la población mexicana, que ve en cada nuevo embajador americano un nuevo Henry Lane Wilson, quien al principio de la Revolución Mexicana habría conspirado para derrocar a Francisco I. Madero, primer presidente democrático, hace poco más de un siglo.

Por su parte, la diplomacia del lado mexicano con respecto a su vecino también da tropezones, pues recientemente ha sido nombrado un nuevo embajador, Carlos Sada Solana, en sustitución del anterior embajador Miguel Basáñez, quien fungió como tal apenas ocho meses.


De acuerdo al presidente Peña Nieto, el relevo obedece a un cambio de enfoque diplomático debido a la situación social en los Estados Unidos. “De lo que se trata es de fortalecer el equipo que está trabajando ante las condiciones que estamos enfrentando”, en clara referencia al clima hostil contra los mexicanos por efecto de la elección 2016.

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