Los cruces mediáticos entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump aún antes de asumir este en la Casa Blanca -los cuales he reseñado en dos entradas consecutivas anteriores en este blog -están continuando ahora, y nada menos que la presidente mexicana quiere ahora que sus compatriotas se involucren, masivamente, en los problemas de la relación bilateral.
Sheinbaum ha convocado a llenar el Zócalo de la ciudad de México de sentimiento anti Trump y anti americano el próximo domingo 9 de marzo.
Alegadamente, Sheinbaum había afirmado que no creía en la aplicación de aranceles que anticipaba Trump, en abierto desafío hacia éste.
Además, en la entrega de 29 "líderes" narcos, quienes fueron expulsados desde cárceles mexicanas a prisiones en los Estados Unidos - la semana pasada- la presidente mexicana no intervino en absoluto, de acuerdo a lo expresado por el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Sheinbaum ha desmentido una y otra vez las declaraciones de Trump, entre éstas la última, relacionada con esta entrega de capos narcos, sobre lo cual Trump dijo el día de ayer en el Congreso que: "México ha querido hacernos felices", aunque sigue insistiendo el presidente americano que "el país del sur de nuestra frontera aún no ha hecho lo suficiente para evitar la aplicación de aranceles" que ya ha entrado en vigor el martes 4 de marzo.
En el Zócalo, la presidente Sheinbaum tendrá la oportunidad de revancha este domingo ante incondicionales suyos, militantes del oficialismo, azuzando el sentimiento anti americano y entonando el Himno Nacional, siguiendo su propio guión, 'con planes A, B y C', cuyo esbozo había presentado desde hace meses.

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