Curioso mundo que vivimos. La incursión de fuerzas militares de Estados Unidos a Caracas, Venezuela, para detener a Nicolás Maduro, la madrugada del sábado 3 de enero ha multiplicado opiniones en prácticamente todo el orbe, con ligeros visos de convertirse en gresca global.
Legitimidad o no. Esa es la cuestión.
Por lo pronto, el tío Sam, ha dicho Trump, coadyuvará a transformar Venezuela -del que han emigrado 9 millones de habitantes- en un país normal. Si eso implica gobernar, al inicio de la transición, lo hará.
Por su parte, en las redes sociales no ha habido mandatario del país más lejano que no haya expresado su sentir, a favor o en contra.
La grieta es global, además de cada país, por lo visto.
'Absoluta resolución', ha sido el nombre dado a la operación "quirúrgica" para sacar a Maduro, quien habría sido puesto por sus propios fieles.
"Vengan a por mí", espetaba continuamente el dictador del arauca vibrador, en espectáculo cada vez más grotesco. Él bailaba solo en sus propios actos festivos, ante la triste mirada de su entorno humano, todos sirvientes forzados a decir "Sí, Señor".
Maduro decretaba el inicio de la Navidad en Venezuela en octubre, el inicio de 2026 en noviembre. Y casi nadie se escandalizaba por ello en el mainstream media global.
Quizá por lo anterior, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha expresado que la operación demostró que con Trump no se juega.
Con ello, ha criticado entre líneas a Joe Biden, quien durante la gestión anterior en la Casa Blanca se habría mostrado muy permisivo, complaciente ante las actitudes del venezolano, azuzado por Cuba. Maduro jugó con Biden.
Para Rubio, ni siquiera era el presidente de Venezuela, como expresó en un post en X. Y ya quedó claro.
Reacción en México:
El país demencial que es ahora ha quedado, otra vez, en el incómodo papel de bisagra presionada en la reyerta entre sus principales socios, el comercial y el ideológico.
La presidente Sheinbaum ha condenado la intervención en pos de Maduro, apelando a que la ONU intervenga para 'restaurar el Derecho internacional', aunque soslayando la destrucción del mismo en su propio país, perpetrada sin miramientos (la propia ONU había criticado la reforma judicial mexicana) por ella y su movimiento al socialismo.
Por su parte, el ex presidente AMLO, más indignado, llamó "secuestro" a la incursión en pos del dictador, en un inusual post en X, desde su retiro dorado, como él afirmó.
Por lo demás, en la ciudadanía mexicana no ha habido reacciones en contra de la incursión americana en Venezuela, fuera de algunos individuos quienes protestaron con pintas y lanzamiento de huevos en la nueva embajada de los Estados Unidos, en la ciudad de México.
"¿Porqué los vigilantes del recinto son tan pasivos, ni en la policía local mueven un dedo para evitarlo?", expresó en un post en X Christopher Landau, actual subsecretario de Estado de EE. UU., ex embajador en México, y conocedor de la coyuntura mexicana.
Video: histriónico Nicolás Maduro provoca a Trump, diciendo "Venga por mí. Aquí lo espero en Miraflores. No se tarde en llegar. Cobarde".
Espera juicio en la Corte del Distrito Sur de Nueva York por varios delitos graves.
¿Fin del chavismo?

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