La pasión existente en el llamado clásico del Bajío, a disputarse el sábado 23, entre los equipos de Irapuato y León, de la división de ascenso del futbol mexicano, ha mostrado a un gobierno estatal incapaz de otorgar seguridad a los aficionados leoneses que deseen asistir al estadio irapuatense.Hay 60 kilómetros de distancia entre ambas ciudades.
Violando el Gobierno la libertad de tránsito que establece nuestra Constitución, pues los mandos policiales, estatales y locales, evitarán que los simpatizantes del equipo León se atrevan siquiera a acercarse a la ciudad fresera de Irapuato, Guanajuato, en donde los incidentes extradeportivos llegan a límites que la policía no puede controlar, según ha confesado la misma, llegando al ridículo extremo de prohibir la playera esmeralda.
Claudicar en la seguridad y abrir paso a la anarquía por un simple partido de futbol:
¿Este es el país que han soñado el presidente Calderón y el gobernador Oliva?

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