¿Conviviendo con el enemigo?. La detención en León, hecha por policías federales, de un individuo conocido con el alias de El Marrufo, operador de Joaquín El Chapo Guzmán, el narcotraficante más poderoso de México, enciende las alertas acerca de la coexistencia, en las actividades cotidianas de los leoneses, con este tipo de nuevos residentes, una tendencia incipiente, cuasi imposible de evitar en esta ciudad de más de 1.7 millones de habitantes en su área metropolitana.
Las investigaciones realizadas indican que Marrufo residía tranquilamente, desde hacía cuatro meses, en el exclusivo residencial Gran Jardín,ubicado al poniente, y acudía con frecuencia al club de golf El Bosque, adjunto al fraccionamiento.
También inusitada para esta ciudad ha sido, hace unos días, la aparición pública de mantas en donde el grupo delictivo asentado en el vecino estado de Michoacán, Los Caballeros Templarios, comunica que aceptaría una tregua durante la visita de Su Santidad el Papa Benedicto XVI, que se llevará a cabo a finales de marzo. Sin embargo, condiciona esta tregua a que un cártel rival, del cual Marrufo era líder, llamado Nueva Generación, asentado en el vecino estado de Jalisco y ligado al Chapo Guzmán, no incursione tampoco a la región.

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