La administración Trump ha venido a ser el gran dique a los deseos expansionistas de las ideologías ultra izquierdistas del continente.
El día de ayer se reunieron en Chile el anfitrión Gabriel Boric, Gustavo Petro, Lula, Orsi presidente del Uruguay y el español Pedro Sánchez.
Todos han tenido ya escaramuzas con el gobierno de Trump, generalmente por los aranceles.
Lula, el más beligerante, habló de detener los afanes intervencionistas de Estados Unidos y ha nombrado por su nombre a su enemigo jurado, Donald Trump, diciendo que "Si Trump fuese brasileño, ya estaría pagando su felonía de asalto al Capitolio".
Precisamente de lo que se acusa al ex presidente Jair Bolsonaro, que supuestamente sucedió en enero de 2023.
El lunes 21, el numeroso grupo de legisladores de la oposición ha visitado a Bolsonaro en su casa de Brasilia para demostrarle respaldo y ha anunciado que hará juicio político a Alexandre de Moraes, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) con superpoderes, quien a todas luces se ha extra limitado en sus actitudes dictatoriales en el caso.
Bolsonaro calificó la acción de De Moraes de colocarle una tobillera electrónica como "una gran humillación, pese a que yo no robé recursos públicos, no desvié recursos públicos ni he matado a nadie".
Además, De Moraes ha prohibido al ex presidente Bolsonaro expresarse en redes sociales, dar entrevistas a medios e incluso conversar con su familia, hijos y amigos.
Por su parte, la administración Trump, a través del secretario de Estado, Marco Rubio, ha despojado de sus visas a De Moraes y otros de los ministros del STF y a sus familiares directos, en represalia por obstruir la libertad de expresión a que todo ser humano tiene derecho.
Por su parte, la embajadora de Brasil en Washington, ideológicamente comunista María Luiza Ribeiro Viotti ni siquiera tiene interlocución con la administración Trump y tiene prohibido ingresar a la Casa Blanca.
La crisis diplomática de los dos países más poblados del continente, Brasil y Estados Unidos ha desatado las especulaciones más extravagantes, como por ejemplo la amenaza de Lula de confiscar los dividendos de las empresas estadounidenses en Brasil.
Por su parte, otra extravagante especulación, esta de EE.UU. contra Brasil sería bloquear el espacio aéreo brasileño a los satélites, para incomunicar al país.
Por último, lo que no es especulación es la aplicación generalizada de aranceles del 50 % que la administración Trump ha anunciado que aplicará a Brasil, a partir del primero de agosto.
Video de Jair Bolsonaro, ex presidente de Brasil, rehén de crisis diplomática con Estados Unidos.


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