'El mundo frente a 2026' de la revista británica The Economist simboliza un balón, por la copa mundial de fútbol. Con ello, vaticina que la política y la economía dejarán de ocurrir en despachos cerrados, para convertirse en espectáculo de masas. En tanto, la justicia se resquebraja.
Por primera vez con 48 países participantes, en Norteamérica (Estados Unidos, México y Canadá) será el escenario donde las potencias medirán su poder blando. No es sólo deporte, sino una vitrina para el modelo democrático frente al autoritario.
En el mensaje pictórico están dibujados obviamente Trump, Putin, Xi Jinping, Modi, y alguien parecido a Zelenski, entre otros líderes.
Portugal ganará la Copa mundial 2026. Eso sugiere el dibujo de un jugador con uniforme rojo, similar al de Portugal, en lo que podría ser el cierre de ciclo épico de Cristiano Ronaldo.
Otros símbolos:
1. El laberinto de la "interdependencia por fricción".
Representa un sistema global donde nada sucede de forma aislada. Ya no hay crisis separadas. El mundo está más conectado que nunca, pero esa conexión se usa para transmitir crisis, no soluciones. Es la "conectividad como arma".
2. El 'Trumpnado'.
El centro de gravedad sigue siendo EE. UU. El pastel con el número 250 es alusión a su independencia en medio de una fractura interna. No hay una salida clara a la polarización.
3. La guerra como simulación.
Hay una presencia fuerte de controles de videojuegos junto a misiles. En 2026, la línea entre el "juego digital" y la guerra real se desvanece.
4. Píldoras y más píldoras.
Ozempic. La aparición de cápsulas en todo el trabajo pictórico sugiere que la salud se ha convertido en motor económico masivo.
5. IA. Del auge al ajuste de cuentas.
El cerebro humano rodeado de circuitos indica que en 2026 la inteligencia artificial dejaría de ser considerada 'novedad mágica' para convertirse en infraestructura invisible de control. Habrá un ajuste entre el beneficio real frente a la expectativa inflada.
En resumen, el balón-mundo está rodeado de misiles, jeringuillas, fármacos en pildoras. Además de cámaras, drones y ojos, por lo cual 2026 será el año del control biométrico y vigilancia masiva más grande de la historia, de acuerdo a The Economist.

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