domingo, 6 de octubre de 2019

País: junto a la '4T' irrumpe el nuevo círculo rojo marrón para enfrentar al círculo rojo



Con la asunción del nuevo gobierno en México, que en su dialéctica es la cuarta transformación (4T), a la clasificación de los círculos rojo y verde, válida tanto mediática como electoralmente, se ha sumado el círculo rojo-marrón, que son los colores oficiales, en el acontecer nacional.

Veamos.

El círculo rojo está integrado por analistas, profesionales del periodismo y de la comunicación y miembros de organizaciones no gubernamentales que se han dedicado a revisar lo que hacen o dejan de hacer los gobernantes; a menudo cuentan con fuentes privilegiadas de información.

Este tradicionalmente ha representado, para todo gobierno, incluso ahora para el actual que se considera muy popular, un hueso duro de roer, o una piedra en el zapato, pues es difícil lograr de él una opinión positiva.

Sin embargo, ante sus críticas, contrario a los mandatarios anteriores, el presidente López Obrador se sale por la tangente, argumentando burlonamente que él tiene otros datos.

Por su parte, el círculo verde lo constituye la gran mayoría de los ciudadanos, que por lo general están poco interesados en la política y, debido a ello, se consideran altamente vulnerables a la demagogia, el engaño y la manipulación publicitaria gubernamental.

E inopinadamente, recién, ha irrumpido en escena el nuevo círculo rojo-marrón, encabezado por el fajador, combativo presidente López e integrado por conocidos decanos periodistas, analistas, realizadores, además de nuevos cuadros mediáticos para defender a ultranza las acciones que realiza el nuevo gobierno.

Su dialéctica ha revivido conceptos como derecha, conservador, neoliberal, oligarquía, entre otros, mismos que estaban prácticamente borrados en este país.

Todo embona: al mezclar el rojo y el verde se obtiene el marrón.

Por lo cual, los soldados de la 4T son varios personajes mediáticos del antiguo círculo rojo y “ejércitos” de ciudadanos, generalmente los auto victimizados y marginados, producto de los gobiernos anteriores.

Algunos representantes del nuevo círculo rojo-marrón que rápidamente puedo mencionar son los decanos Lorenzo Meyer, Epigmenio Ibarra, y los noveles Antonio Attolini, Gibrán Ramírez, Hernán Gómez.

Como dato curioso, estos tres últimos han obtenido empleo gubernamental, al mismo tiempo que debaten en los privados medios de comunicación a su favor.

La 4T cuenta además con un ejército de blogueros en You Tube al servicio del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que según Carlos Alazraki, miembro del círculo rojo tradicional, es peor que el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México durante todo el siglo pasado.

También se sabe de la operación de miles de bots en las redes sociales como Twitter, al servicio del oficialismo.

Por su parte, algunos personajes del círculo rojo que vienen a mi mente ahora son Enrique Krauze, León Krauze, Marco Levario, Amparo Casar, Denise Dresser, Carlos Loret de Mola.

Huelga decir que, las inéditas reyertas dialécticas en los medios y las redes sociales entre ambos círculos rojo versus rojo-marrón y viceversa han estado a la orden del día.

Y sobre el nuevo papel de algunos de los principales periodistas de los tradicionales medios de comunicación, cuyo ejercicio periodístico está dando un vuelco espectacular desde que asumió el nuevo gobierno, escribiré mis impresiones en una siguiente entrada.

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