Con la
asunción del nuevo gobierno en México, que en su dialéctica es la cuarta
transformación (4T), a la clasificación de los círculos rojo y verde, válida
tanto mediática como electoralmente, se ha sumado el círculo rojo-marrón, que
son los colores oficiales, en el acontecer nacional.
Veamos.
El círculo
rojo está integrado por analistas, profesionales del periodismo y de la
comunicación y miembros de organizaciones no gubernamentales que se han
dedicado a revisar lo que hacen o dejan de hacer los gobernantes; a menudo
cuentan con fuentes privilegiadas de información.
Este
tradicionalmente ha representado, para todo gobierno, incluso ahora para el
actual que se considera muy popular, un hueso duro de roer, o una piedra en el zapato, pues es difícil
lograr de él una opinión positiva.
Sin embargo,
ante sus críticas, contrario a los mandatarios anteriores, el presidente López Obrador
se sale por la tangente, argumentando burlonamente que él tiene otros datos.
Por su
parte, el círculo verde lo constituye la gran mayoría de los ciudadanos, que
por lo general están poco interesados en la política y, debido a ello, se
consideran altamente vulnerables a la demagogia, el engaño y la manipulación
publicitaria gubernamental.
E
inopinadamente, recién, ha irrumpido en escena el nuevo círculo rojo-marrón, encabezado
por el fajador, combativo presidente López e integrado por conocidos decanos periodistas,
analistas, realizadores, además de nuevos cuadros mediáticos para defender a
ultranza las acciones que realiza el nuevo gobierno.
Su dialéctica ha revivido conceptos como derecha, conservador, neoliberal, oligarquía, entre otros, mismos que estaban prácticamente borrados en este país.
Todo embona:
al mezclar el rojo y el verde se obtiene el marrón.
Por lo cual,
los soldados de la 4T son varios personajes mediáticos del antiguo círculo rojo
y “ejércitos” de ciudadanos, generalmente los auto victimizados y marginados, producto de los gobiernos anteriores.
Algunos
representantes del nuevo círculo rojo-marrón que rápidamente puedo mencionar
son los decanos Lorenzo Meyer, Epigmenio Ibarra, y los noveles Antonio Attolini,
Gibrán Ramírez, Hernán Gómez.
Como dato
curioso, estos tres últimos han obtenido empleo gubernamental, al mismo tiempo
que debaten en los privados medios de comunicación a su favor.
La 4T cuenta
además con un ejército de blogueros en You Tube al servicio del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional
(Morena), que según Carlos Alazraki, miembro del círculo rojo tradicional, es
peor que el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México durante
todo el siglo pasado.
También se
sabe de la operación de miles de bots en las redes sociales como Twitter, al
servicio del oficialismo.
Por su
parte, algunos personajes del círculo rojo que vienen a mi mente ahora son
Enrique Krauze, León Krauze, Marco Levario, Amparo Casar, Denise Dresser, Carlos Loret de Mola.
Huelga decir
que, las inéditas reyertas dialécticas en los medios y las redes sociales entre ambos círculos rojo
versus rojo-marrón y viceversa han estado a la orden del día.
Y sobre el
nuevo papel de algunos de los principales periodistas de los tradicionales medios de comunicación,
cuyo ejercicio periodístico está dando un vuelco espectacular desde que asumió
el nuevo gobierno, escribiré mis impresiones en una siguiente entrada.
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